METODOLOGÍA
Algunas de estas recomendaciones en general me parecieron algo tradicionalistas, ya que pretende tener al alumno alejado del docente, como dos sujetos extraños y desde el punto de vista de la práctica se cree lo contrario: que si el docente se hace amigo de los alumnos, el maestro aprenderá cómo viven éstos y qué carencias tienen en su hogar, todo esto servirá para que el docente se dé cuenta de la situación familiar y social de sus alumnos y entenderá el por qué de la problemática.
Hay algunas recomendaciones que parece que pueden ayudar a resolver la problemática, mismas que se retomaron en el momento de aplicar la alternativa de solución.
En este momento vamos a analizar a una autora la cual, desde el punto de vista del investigador, propone algunas estrategias muy prácticas y aplicables en el grupo en el que se está realizando la investigación, es decir esta autora se retomó para realizar la alternativa en el trabajo de innovación ya que sus ideas son interesantes y han llamado la atención para sustentar este trabajo de investigación pedagógica.
Esta autora es Rosa Sureda (2002, 9), quien nos dice que la problemática de la falta de disciplina se origina en la familia, “en otros tiempos, cuando el niño traía de su casa pautas de conducta que respetaban y hacían respetar sus padres, la tarea en el aula era más provechosa.” Por lo tanto, si el investigador empieza por tratar de abatir este problema desde su origen el cual es la familia, se va a ver un mejor resultado en la vida social del niño y por ende en el grupo escolar, claro está con la ayuda de los padres de familia.
Por lo tanto, se tiene que trabajar en conjunto con los padres de los niños para un mejor desarrollo de éstos.
Esto mencionado se va a sustentar con lo que dijo la autora Rosa Sureda, (2002, 10) “las medidas disciplinarias que adopta la escuela como institución, sin la colaboración de los padres, no logran la totalidad de los resultados esperados”, claramente se ha visto en la práctica docente que sin el apoyo de los padres no se logra un mayor avance en el niño.
Además dice “que la falta de disciplina en el aula es un factor común en todas partes del mundo, lo que marca la diferencia es la capacidad del docente de mantener el orden” y se cree que esto es verdad ya que si desde el principio el docente no les hubiera dado demasiada confianza a los alumnos quizás este problema estuviera lejos del aula en investigación.
Desde la práctica docente se ve que si los niños tuvieran disciplina se realizaría un trabajo dentro del aula armonioso entre los alumnos, primeramente para que éstos tuvieran orden, luego disciplina y por último valores, pero no basta con tenerlos sino con aplicarlos, esto se sustenta con la publicación del CREFAL (2000, 64) donde se menciona que “comunicar y compartir lo que nos sucede, escuchar al otro, aceptar ideas diferentes y llegar a acuerdos, reconocer y corregir las faltas, todo esto favorece la aceptación mutua y es el primer paso para evitar que se desencadenen cadenas de violencia” claro está, si se logra disciplinar al alumno y poner en práctica los valores que con ello aprendió serán personas que “disfruten el trabajo conforme a sus propias capacidades” John Lucke (1977, 373).
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