martes, 19 de enero de 2016

JUSTIFICACIÓN


JUSTIFICACIÓN

Después de haber estado dentro de los grupos de práctica se observo que los alumnos tiene una disciplina que está siendo influenciada principalmente por las relaciones familiares, las cuales pueden ser positivas en algunos casos (cuando hay un núcleo familiar organizado, inculcan la formación de valores, tienen buena comunicación, entre otras) y negativas en la mayoría (cuando hay desintegración familiar, sobreprotección de los padres, falta de comunicación padres, madres-hijo, facilidad económica, violencia familiar, desinterés en la formación de valores, etc.).
Los estudiantes de 3° grado “A” no cumplen con las tareas, desobedecen normas y reglas, no saludan, no comparten con sus compañeros, salen del aula sin permiso, no obedecen los llamados de atención, faltan el respeto a sus autoridades, entre otros.
Tomando en cuenta que existen muchos problemas en la disciplina de los niños y las niñas en la escuela primaria y por ende también para los profesores, padres y madres de familia, resulta importante reconocer que la disciplina es necesaria para ejercitar al niño o niña en la represión de sus demandas excesivas, para ayudarlos a dejar atrás sistemas de comportamiento menos maduros y para canalizar sus energías por vías aceptables. Toda disciplina implica restricción, y es necesaria cuando la enseñanza no resulta por sí misma suficiente.
Los estudiantes de 3º grado “A” desconocían la importancia de la disciplina escolar, debido a esto presentaban malos comportamientos en el aula.
Es importante tomar conciencia de la existencia de estas situaciones de indisciplina en las aulas escolares. Estos actos no solo alteran la convivencia y resienten el clima escolar como lo refieren algunos autores, sino que además, pueden llegar a convertirse en conductas agresivas y “las consecuencias de una conducta agresiva y discriminatoria sobre las personas e incluso sobre quienes la ejecutan tienen consecuencias muy graves, más aún cuando ocurren a edad temprana, dejando secuelas para toda la vida.” (Oliveros y Col, 2008. Pág. 61). Si bien la ocurrencia de estos actos disminuye conforme los alumnos van creciendo, se puede encontrar estos casos hasta en el último año escolar.

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